jueves, 13 de septiembre de 2018

Para Que Te Veas Con Mis Ojos


Para que te veas con mis ojos, deberás aprender a trazar líneas con versos. A dar color solo con palabras mientras creas texturas con el lenguaje.

Solo asi podras entender que mi cura para el miedo a la oscuridad es el negro de tus ojos, que son el profundo abismo donde mueren los fantasmas de mi soledad.

Que en la imaginación recorro tu cabello deslizandome en busca de tu espalda y en mis viajes increíbles dejó colgando en cada hilo de azabache mis mas profundos deseos y ,a capricho de hombre, una que otra perversión.

Solo las palabras te permitirán ver qué de tus labios no bebo mi aliento pero es de ellos de donde emana mi musa, es el recoveco carmín donde se esconde mi inspiración, tal vez sabiendo esto entiendas la urgencia con que te beso.

Con dominio del lenguaje habrás de descubrir que en tu andar se insinúa mi alcoba, entre cada uno de tus pasos encuentro la razón perfecta para enredarme en tu piel y perderme en tu aroma.

Serás capaz de vislumbrar como tu sonrisa se convierte en mi sol y tu risa en la brisa de mis más apasionadas primaveras, que tejo de ellas la escalera hacia mis sueños.

Sabrás que estos versos no nacen en mi mente si no en el suave brillo de tu piel al amanecer, nacen en los poros de tu cuerpo y con cada caricia te robo a manos llenas poesía para derramar tu esencia sobre pálidas hojas

Necesito que entienda que eres persona, musa y poesía. Que sin posiblemente saberlo atrapaste en tu ser mis más hermosas pasiones a la par que te arrancabas de mis más intensos sueños para embellecer aún más mi realidad.

Necesito que lo sepas, para que te veas con mis ojos.


martes, 4 de septiembre de 2018

Mujer De Carne y Hueso


Ella no tiene el andar ligero de las mujeres fantasía que bailan en las nubes. Tiene en el caminar el peso perfecto para dejar huella sin pisotear la tierra.

No huele a flores como aquellas ninfas nacidas en la imaginación de algún burgués de la palabra. Su olor es una mezcla de sudor, sangre y fuerza porque la vida se lo ha requerido.

Su piel no goza de la claridad de seda que imaginan hombres menos certeros. Es una piel hecha bajo el sol y marcada por el día a día.

Es preciso decir que su sonrisa no es un destello de sol, es más bien dientes y labios que más que a los ojos apunta al corazón.

Su voz no es el canto de las aves más sinfónicas del paraíso. Es el sonido firme, suave y seductor que sólo de su pecho puede emanar.

No disfruta que la adoren como diosa postrada en cama de rosas. Quiere amor desbocado y cataclísmico sobre cualquier superficie que le venga en gana.

A ella estos poemas logran apenas contornearla contra la imaginación, pues resulta imposible arrancarla del mundo a base de metáforas para construirla en el aire.

Resulta imposible porque es una mujer de carne y hueso.