miércoles, 18 de enero de 2017

Una historia Mas...



“Esta es tu historia, se el protagonista de la misma. Malditos poetas baratos y filósofos de taberna. Te generan ilusiones que jamás podrás cumplir. Terminas por convertirte en una persona feliz con su mediocridad porque al menos son tus decisiones.” No había furia en sus pensamientos, solo el suave pensamiento que libera la mente de la tragedia del existir sin sentido. Sus pensamientos viajaban entre lo ridículo que resultaba a estas alturas de su vida el éxito y lo molesto que le resultaba el positivismo casi vomitivo de esas personas que quieren seguir sonriendo aunque no se lo merecen, que básicamente somos todos. No confundan a Augusto Du Morne con una persona amargada, Augusto ha vivido una vida plena, ha reído, bebido, amado, sufrido, llorado, triunfado, fracasado, viajado y meditado. Ha hecho todo al menos una vez, desde mendigar en las calles hasta cruzar la puerta de un burdel como un rey entrando a su castillo. Si él fuera una persona más positiva se sentiría pleno, pero ese requeriría que Augusto no cuestionara su existir y aunque no es el mas brillante de su destacamento, siempre ha tenido un alma curiosa. De ahí que mientras afila su espada, cual artesano agregando los últimos detalles a su obra maestra, sus pensamientos le lleven a cuestionar su protagonismo en su propia historia.

Hay que recordar que Augusto es un comandante de las legiones de la flama negra. Ascendió de manera casi vertiginosa a este puesto y lo ha desarrollado de la manera más galante posible. Pero hoy, mientras se prepara para una batalla que bien podría ser su última, se da cuenta de que es el protagonista de su historia pero no de la historia. Piensa en la persona a la que sigue, Alexander Delacroix, el solo puede pensar que la gente lo llama héroe “Y ¿como más vas a llamar a una persona así? Alexander lo ha sufrido todo. Ha sangrado por causas ajenas, ha liberado pueblos, ha destruido tiranos y ha eliminado bestias. Alexander tiene heridas en las heridas, nunca ha conocido el amor por un individuo pues su vida no tiene lugar para ello, es el violento mesías que todos esperábamos, el liberador, el héroe. Alexander ni siquiera usa armadura, pues los dioses le acompañan, semejante estupidez, por eso tiene heridas sobre las heridas. Pero es esa una de las múltiples razones por las que Alexander, es un héroe, porque él es grande, se hizo grande viniendo de la nada.” Augusto no lo envidia, no puede, el pobre hombre solo vive para su causa, que vida tan vacía. Hay que tenerle lastima al héroe, pues lo seguimos todos, pero está solo en su grandeza, pues nuestras historias se viven a su sombra y nunca a su lado. La paz que le trae saberse uno más entre los números le hace sonreír mientras se ajusta su armadura.

Sera un día largo y eso nunca es bueno para una batalla. Augusto deja su tienda y atraviesa el campamento entre saludos de sus soldados y generales. Su mirada viaja sobre todo el campamento y en las orillas logra ver a las mujeres, niños y mercaderes que se han añadido al grupo, la guerra es un buen negocio. Sin dudarlo se acerca a una pequeña tienda de la que salen los olores de carne quemada y algún otro alimento. Dentro solo un pequeño grupo de líderes de unidad comparten comida entre charlas sobre sus mujeres y sus hazañas. Augusto toma un plato y se les une. En las sombras de la misma tienda, alcanza a ver a Alexander, comiendo en soledad,  cada bocado parece ceremonioso y el hombre apenas parece una fracción de lo que es cuando realiza una de sus hazañas. ¿Sera que el heroísmo pesa cuando no se ejerce? O ¿es ese un mal de toda grandeza? Augusto se encoje de hombros y se une a la charla sin darle más atención, parece que alguien en la mesa ha decidió asegurar que puede derrotar a un troll sin problema, tremenda estupidez.

Después de la comida, fue un poco de práctica para calentar los músculos, nada serio, apenas unos ejercicios. Augusto se sube a su caballo y empieza a rodear el campamento esperando a que todo mundo tome su lugar en la formación mientras el revisa el horizonte. Le resulta terrible que la unión de cielo y tierra la venga a romper el enemigo, uno podría imaginarse una pequeña choza allá en el horizonte, un lugar casi apacible que se tornara en un campo de guerra. De pronto ya está liderando su legión, de pronto ya no es Augusto el hombre si no Augusto el general. Sus hombres marchan a sus espaldas y él se siente invencible, él es la muralla de hierro que protegerá su reino de las indecencias del enemigo. Ni él se lo cree del todo, pero es la mentalidad adecuada para matar por una causa, porque vale recalcar que nadie quiere morir por ninguna causa, aunque ningún héroe lo admitiría abiertamente.

El horizonte se parte con una delgada línea negra que pronto se convierte en una serie de hombres en armadura negra. Y sobre ellos una enorme sombra cubre el cielo, la bestia. Es por esto que todo empezó, por esa criatura que rompió el balance de poder que todos estos eventos ahora están en curso. Todos dudan por medio segundo y en ese medio segundo Alexander rompe las filas y se separa del destacamento. De pronto no es solo un hombre, es un héroe y sin darse cuenta todos lo siguen a él, Augusto reconoce que él no es el protagonista de la historia, en este momento ni siquiera el verdadero comandante de sus legiones, “ese es el problema con creerte dueño de tus acciones, hay personas tan grandes que pueden convertir cualquier escenario en apenas un circo con su sola presencia” o será que tal vez la vida misma de Alexander lo ha vuelto a él una marioneta de los eventos y él es solo otra herramienta de la historia.  ¿Cómo puede uno distraerse con esto ante la muerte, ante el enemigo? Es hora de entrar en batalla.

Ha pasado ya una Hora desde que inicio la batalla. Augusto siente sus brazos quemar con cada movimiento de su arma. Su armadura alguna vez reluciente ahora está cubierta en lodo y sangre. Cada enemigo nuevo es un reto que parece insoportable en los primeros instantes y al final del enfrentamiento, cuando se podría disfrutar de la efímera victoria, otro aparece en le roba el dulce sabor al momento. En medio de todo esto no hay gran historia para ningún combatiente, aquí se han terminado cientos de historias y ,por lo cortas o largas que hayan sido, en la batalla fueron protagonizadas por quien se encontraba en ellas. “¿Porque me importa tanto el protagonismo ahora? ¿Porque en medio de la batalla? Siempre viví mi vida como desee, siempre ande por el camino menos transitado y construí algo para mí, ¿porque la duda ahor-“ el pensamiento muere entrecortado, no es que haya sido un enemigo muy hábil, ni siquiera uno especialmente poderoso, pero la guerra tiene mucho de suerte, la suerte de su enemigo fue estar un metro más hacia el norte, la mala suerte de augusto fue estar dentro del alcance de la garra de la bestia. Un zarpazo apuntado hacia Alexander lo dejo sin vida, y sin torso, de manera accidental.

Si solo alguien pudiera recordar su nombre, pero parece poco probable, Alexander no parece que vaya a ganar esta pelea. Cuantas historias, nombres y tragedias se quedaran en el silencio…

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